mrproper

¿Por qué las marcas cambian de nombre?

Debo reconocer que para algunas cosas soy como el hombre desactualizado de Yacom. Si bien es verdad que no utilizo frases como “qué biruji”, “nasti de plasti” o “efectiviwonder” todavía sigo pensando en pesetas, digo “Yedi” y no “Yedai”, “Naik” y jamás “Naiki”, llamo Bibi Andersen a Bibiana Fernández y para mí un fornido calvo siempre será Mr. Proper, nunca Don Limpio. Sí, yo fui a EGB…

Muchas marcas (Comtessa, Calgonit, Natillas Danone, Doo Wap…), a pesar de su fuerte arraigo en la mente del consumidor, deciden o se ven obligadas a cambiar de nombre. Los motivos pueden ser muy variados.

En el caso de Mr. Proper fue por motivos de piratería interna. Para acabar con las falsificaciones se decidió seleccionar un nombre específico para cada país.

Otras veces, el cambio de nombre viene por imposición legal, como en el caso de los productos BIO de Danone y Pascual pues el prefijo BIO sólo puede utilizarse en los productos ecológicos. 

Las chocolatinas Raider pasaron a llamarse Twix al extender su venta a nuevos países y convertirse en una marca global.

Empresas como Airtel, Auna, Amena, Pryca, Continente cambiaron su denominación cuando fueron absorbidas por otras compañías.

Accenture nació por un litigio con la matriz Andersen Worldwide y para olvidar la mala imagen de Arthur Andersen, involucrada en el escándalo financiero Enron.

En el caso de los bancos y cajas es habitual que surjan nuevos nombres por la fusión de diferentes entidades como Bankia, BBVA, BSCH (Grupo Santander)… 

En otros casos, como el del Mitsubishi Pajero, el motivo es obvio…

A pesar de que un estudio realizado hace años por la universidad alemana de Mannheim llegó a la conclusión de que sólo una quinta parte de los cambios de nombres de marcas reporta beneficios para la empresa, si Coca-Cola logró cambiar el verde del traje de Papá Noel por su rojo corporativo, todo cambio es posible…

El cambio de marca es una práctica tan habitual que algunos profesionales se han convertido en auténticos “nombradores”, como Fernando Beltrán, “culpable” de renombrar con éxito a empresas como Parque Biológico de Madrid (Faunia), Bollylandia (Qé - cambio que supuso un 27% en el incremento de las ventas) o DMR Consulting (Everis) entre muchas otras.

No sólo las empresas cambian de nombre, en la última semana hemos visto como el aeropuerto Madrid-Barajas ha pasado a llamarse Adolfo Suárez Madrid-Barajas y muy pronto el Estadio Santiago Bernabeu lucirá un segundo apellido…  

Heráclito defendió que “nada es permanente a excepción del cambio” pero yo, anclado en mi infancia, siempre pediré Petit Suisse…

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