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La importancia de una buena fotografía en la venta de un producto

¡Hoy he comido sopa! Vaya forma más absurda de comenzar un artículo… pero realmente esta sopa de sobre ha sido la chispa que ha encendido la mecha del artículo.

Sin ganas de cocinar, este plato de Hacendado ha resultado ser muy socorrido, pero debo admitir que inicialmente la HORRIBLE fotografía que acompañaba al envase me echaba para atrás: una sopa compacta, con trozos de verdura cruda flotando a la deriva… ¡una auténtica fotografía antiventa! Nada que ver con las apetitosas fotografías de los sobres de Gallina Blanca por ejemplo, que realmente invitan al consumo, avivan el recuerdo de lo artesanal y casero, llaman al hambre y transmiten la armonía de la comida.

Debo admitir que la sopa estaba realmente buena, pero si de algo pecan las marcas blancas -salvo excepciones- es de descuidar la imagen de sus productos, sobre todo del envase y del etiquetado. La fotografía es un recurso fundamental para lograr la conversión ya que a través de ella estamos conociendo el producto, por eso siempre se debe mostrar con todo lujo de detalles cómo es el producto y destacar sus cualidades, diferenciándole de la competencia, porque muchas veces un buen precio no es suficiente…

La fotografía, uno de los principales medios de expresión, juega un papel fundamental en determinados sectores como moda, automóviles, tecnología… pero por encima de todos, en la alimentación, puesto que la comida entra por los ojos… Esta premisa ha sido demostrada científicamente por Nestlé en un reciente estudio realizado en Suiza por la investigadora Julie Hudry y su equipo. Según este estudio, las señales visuales de los alimentos son un factor determinante para el disfrute de los estímulos alimenticios.

Es muy fácil encontrar “las 7 diferencias” entre la fotografía de un coche que vende un particular y las fotografías que emplea la marca en web y catálogos para los nuevos modelos. Atacan magistralmente a los sentidos del consumidor jugando con las sombras, los reflejos, los colores, el fondo, las texturas… ¡parece una realidad paralela!   

Las imágenes en la venta no sólo deben reproducir la realidad, deben mejorarla, reconstruirla. Sirva de ejemplo las fotos que suben particulares en eBay a la hora de vender sus productos, fotografías hechas con el móvil o con cámara digital sin importar la luz o el fondo, estas fotografías reflejan la realidad fielmente pero no cumplen con los conceptos del clásico modelo AIDA:

Atención (captar la atención)
Interés (despertar el interés)
Deseo (despertar el deseo)
Acción (conducir a la acción)

Unos conceptos que siempre deben estar presentes en toda acción de venta, ya lo dijo Alec Baldwin en Glengarry Glen Ross…

Para defender la fotografía profesional corporativa, el fotógrafo James Hodgins ha creado la colección de imágenes Crappy Vs Snappy, donde muestra las imágenes realizadas por sus clientes y la misma fotografía realizada por él con un resultado realmente impactante.

La publicidad le debe mucho a Nicéphore Niépce, responsable del primer proceso fotográfico que se conoce, pues “Una imagen vale más que mil palabras”. Lo saben muy bien genios como Oliviero Toscani, fotógrafo de controvertidas campañas publicitarias de Benetton y también lo saben muy bien las autoridades sanitarias, que no conformes con el “fumar puede matar” nos ilustran las cajetillas con impactantes y desagradables imágenes de las consecuencias del consumo de tabaco.

No debemos olvidar que la cultura gráfica es muy anterior a la cultura literaria y como dijo Sally Mann  “Las fotografías abren puertas al pasado, pero también permiten echar un vistazo al futuro”

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