Licor Don Pedo

Hijoputa, Chochitos Ricos, Orgasmos y otras curiosas marcas cántabras…

El pasado puente aproveché para hacer una ruta por Cantabria y durante el viaje encontré algunos curiosos casos de naming ibérico que estoy en la obligación de compartir con el mundo.

En Comillas, una de las visitas obligadas si vas a Cantabria, encontré algunas de las joyas de la corona… Primero los “Dulces Orgasmos”, pastas a la crema de orujo con frutas del bosque junto a los “Cojones del Anticristo”, pastas de té originarias del Valle del Liébana. Su nombre tiene su origen en el insulto que Beato de Liébana dedica al Arzobispo de Toledo, Elipando, como consecuencia de sus polémicas en las que el primero combate el adopcionismo, herejía del siglo VIII.

En el mismo pueblo pude comprar una botella de licor de orujo “Hijoputa”, una peculiar marca cántabra que junto a “¡Que buenu ye! fueron rechazadas por el Tribunal General de la UE al considerar su denominación “contraria a las buenas costumbres” y “gravemente ofensiva” para los consumidores. 

La marca nació en Gijón en 2002 durante la Feria Internacional de Muestras de Asturias, pero tras una eterna disputa entre Rubén Lavandera -su creador- y Federico Cortés del Valle, ex socio de Lavandera y gerente de la empresa cántabra distribuidora del licor, fue este último quien intentó registrar la marca en la Oficina de Armonización del Mercado Interno (OAMI) para ampliar el mercado por Europa e Hispanoamérica con un rotundo NO como respuesta.

Botella de licor de mierda DON PEDO

La empresa Federico Cortés del Valle S.L también distribuye otras marcas como: “Que Te Den Por El… Culo”, “Sin Vergüenza” o “Don Pedo”.

Siguiendo mi ruta encontré “Chochitos Ricos” en Santillana del Mar, pastas elaboradas a base de mantequilla y mermelada de frutas del bosque. Y nos escandalizábamos por lo del Mitsubishi Pajero…

Una vez quitados los dos rombos, me crucé en el corazón de Santander con “Mikeli”, una selecta inmobiliaria con una amplia cartera de propiedades de lujo en el norte de España.

Tras esta explosión de buen gusto y cuando pensaba que ya lo había visto todo, de camino a Madrid me esperaba una última sorpresa: ropa “Choni”. Me crucé con una furgoneta de Confecciones Choni, tienda de vestuario laboral de Coslada. No quiero imaginarme a las enfermeras cambiando sus zuecos por botas peludas y sus batas por leggins de leopardo y chándal.

Finiquitada esta breve y bizarra primera entrega de “gusto exquisito para el branding” prometo volver pronto con un segundo capítulo…   

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